Astronomía: En la antigüedad

Astronomía: En la antigüedad

La astronomía en la antigüedad

Desde que el hombre empezó a contemplar el formamento, en los albores de la civilizacion, el Sol, la Luna, las estrellas, los planetas, los cometas, y los meteoros revistieron un aura de prodigio, misterio e imponente respeto. Despues, en una etapa aún muy precoz del desarrollo de la civilización, el hombre se impuso el estudio del cielo de un modo mas científico, ello ue un paso importante hacia el conocimiento del mundo natural y la ulterior modificación de este en beneficio de los humanos. Al aumentar después los conocimientos astronómicos, aumentó también nuestro conocimiento y dominio de la naturaleza, hasta llegar al enorme acervo científico y tecnológico de nuestros días. No obstante nos queda mucho -en mi opinion demasiado – por descubrir.

Imaginémonos cómo sería la vida humana si no hibiésemos podido ver el cielo por estar cubierto de nubes permanentemente; no tendríamos tal vez manera alguna de medir el tiempo, para lo cual el Sol tiene un valor inestimable, ni habría calendarios, con toda su importancia para determinar los momentos idóneos para la siempre, etc.

La astronomía prehistorica

Los astrónomos de las culturas megaliticas tuvieron unos conocimientos realmente sorprendentes de los movimientos de los astros y de la geometría práctica. Nos demuestran que poseyeron ese gran saber los grupos de grandes piedras erectas – megalitos, algunos de mas de 25 toneladas de peso -, dispuestas de acuerdo a esquemas geometricos regulares, hallados en numerosas partes del mundo – por ejemplo, Stonehenge en Inglaterra o Carnac en Francia – fueron eregidos de modo que señalasen la salida y la puesta del Sol y de la Luna en momentos especificos de año; señalan especialmenta las ocho posiciones extremas de la Luna en sus cambios de declinación del ciclo de 28 dias que media entre la luna llena y la siguiente. Stonehenge es probablemente el mejor y mas conocido de esos observatorios prehistoricos de piedras en circulo. Fue construido a lo largo de unos 600 años entre 2200 – 1600 a. C., y la mayoria de sus grandes piedras estan colocadas en relación con la Luna y el Sol no con las estrellas. Se adoptó ese plan probablemente en vista de que las declinaciones de las estrellas (y sus posiciones en el cielo) cambian gradual e imperceptiblemente – efecto que se dejaría sentir durante los siglos que se tardó en construir Stonehenge -, mientras que las del Sol y la Luna lo hacen siguiendo ciclos predecibles. Stonehenge fue erigido a 51º de latitud norte, y se tuvo en cuenta el hecho de que el ángulo existente entre el punto de salida del Sol en el solsticio de verano, y el punto más meridional de la Luna, es un ángulo recto.

El círculo de piedras, que se dividía en 56 segmentos, podía utilizarse para determinar la posición de la Luna a lo largo del año. Y también para averiguar las fechas de los solsticios de verano e invierno, y para predecir los eclipses solares.

Vemos así cómo los círculos de piedras le dieron al hombre del megalítico un calendario bastante seguro, requisito esencial para su asentamiento en comunidades organizadas agrícolas y venatorias, tras el último período glacial, unos 104 años a. C. Pero, aunque el hombre primitivo aprendió poco a poco a servirse del cielo para regular sus hábitos, siguió adorando los astros. Así se inició una vertiente del estudio del cielo, la astrología, que centraba su atención en las relaciones existentes entre los movimientos estelares y los planetas, y su supuesta relación con los asuntos humanos.
– Ver esquema de Stonehenge –

Los antiguos griegos

Entre todas las civilizaciones antiguas, son, los griegos, los que más hicieron avanzar a la astronomía; así como muchas otras ciencias, que consideraron siempre como una parte de la filosofía natural. Su civilización duró más de mil años. Su astronomía se inició entre los años 450 a 350 a.C., aunque la mayoría de sus grandes logros científicos se afianzaron a partir del 300 a.C.

El foco principal de la civilización griega fue Alejandría. En su famosa biblioteca se amasó el saber provieniente de los babilonios e indios, así como posteriormente, también el de los árabes.

El universo geocéntrico

Uno de los primeros científicos griegos, fué Pitágoras, que vivió en el siglo VI a.C. es conocido hoy por su teorema. Este teorema resulta importantísimo, puesto que introdujo en la geometría en concepto de los números, la trigonometría, la base de la astronomía posicional y el sistema de coordenadas estelares de hoy en día. Pitágoras introdujo también la equivocada idea de que la Tierra era el centro fijo del universo, lo que se denomina teoría geocéntrica. Esta teoría recibió un gran apoyo: Aristóteles, Ptolomeo, Euxodio de Cnido (que propuso un complicado modelo del universo, compuesto por 27 esferas interconexas con la Tierra por centro común) y otros muchos grandes pensadores. Y siguió siendo aceptada hasta Copérnico. Sin embargo, algunos científicos griegos cuestionaron la teoría geocéntrica, especialmente Aristarco de Samos, que propuso la teoría que hoy conocemos como verdadera: la tierra gira alrededor del sol. Pero semejantes opiniones disidentes fueron ridiculizadas porque se veía “claramente” que la Tierra estaba fija y los cuerpos celestes giraban en torno a ella.