Galileo Galilei

Galileo Galilei

Físico y astrónomo italiano. Galileo procedía de una antigua familia florentina. Recibió en Florencia una educación completa, pero la debió menos a sus maestros que fueron mediocres, que a su propio genio. Suplía con numerosas lecturas las lagunas de su enseñanza. A los dieciseis años entró en la Universidad de Pisa para estudiar filosofía, con intenciones de estudiar más tarde medicina. Al propio tiempo, se inició en matemáticas leyendo los Elementos de Euclides; es probable que tomara contacto también con las obras de Arquímedes, ya que utilizó las mismas para idear la balanza hidrostática, que utilizó en la medición de densidades, y proclamó la ley de los vasos comunicantes.

Fue a la edad de diecinueve años cuando efectuó la primera de sus célebres observaciones. Contemplando en la catedral de Pisa una lámpara que el sacristán acababa de encender y que se balanceaba bajo la bóveda, observó que sus osculaciones se efectuaban siempre en el mismo tiempo, aunque su amplitud disminuyera. Examinando otras lámparas notó que el período de oscilaciones no dependía del peso, sino tan sólo de la longitud de la cadena que las sostenía.

Recorriendo el extremo de su cadena un arco de círculo, la lámpara poseía igual movimiento que si cayese a lo largo de un camino curvado, y la duración no dependía del pso. Galileo dedujo que todos los cuerpos caen a la misma velocidad, a menos que la resistencia del aire no frene su movimiento. Se cuenta que subió a la torre de Pisa y dejo caer unas bolas de distinto material, pero de suficiente densidad, observó como caían todas al mismo tiempo.

Estos resultados de una maravillosa sencillez, desmoronaban la enseñanza tradicional ya que, sin preocuparse por la menor verificación experimental, se creía que los cuerposa caían con una velocidad ligada a su pesadez o a su ligereza. Debido a ello, Galileo se creó sólidas enemistades. Afortunadamente, la república de Venecia le ofreció una cátedra de matemáticas en Padua en 1592. Y fue allí donde llevó a cabo sus principales trabajos. Continuó su estudio de lo que entonces se llamaba “la caída de los graves”, preocupándose por descubrir la ley exacta de este movimiento. Pero al ser éste demasiado rápido para permitir mediciones directas, tuvo la idea de observar una caída más lenta mediante un plano no inclinado. En 1602 realizó su famoso experimento. Hizo rodar una bola por una ranura de madera bien lisa y determinó los tiempos correspondientes a distintas longitudes, pesando el agua salida de un grifo con caudal constante. Halló así que los espacios recorridos son proporcionales al cuadrado de los tiempos; dicho de otra forma, el movimiento de caída se acelera uniformemente. Este resultade seguía siendo válido inclinando el plano; cuando éste último llegaba a la vertical, la caída se hacía libre, y Galileo extendió a este caso límite la ley precedente.De la misma época datan muchas otras observaciones, cuyo conjunto permite ver en Galileo el creador de la dinámica.

Galileo fijó su atención sobre muchos campos, pero en óptica fue de importancia primordial. Se dice que hacia 1612, construyó el primer telecopio, o al menos, fue el primero en utilizarlo con fines científicos. En todo caso, en 1609, cuando residía en Venecia, fue cuando realizó la lente de objetivo convergente y ocular divergente, al que su nombre ha quedado unido. Sin duda no fue el inventor, pero las cualidades de esta lente lo hacen sobrepasar a los contemporáneos.

En el acto apuntó esa lente, no hacia objetos terrestres, sino hacia el cielo, lo que nadie había hecho hasta entonces, y anunció una gran cantidad de descubrimientos. Al principio, sus observaciones se efectuaron sobre la Luna, verificó que siempre presenta la misma cara, observó su orografía. Luego descubrió los cuatro satélites principales de Júpiter, de los que estudió sus movimientos. Descubrió también los anillos de Saturno, las manchas y rotación del Sol, las fases de Venus, las variaciones del diámetro aparente de los planetas; novedades que confirmaron su presunción de que el modelo heliocéntrico de Copérnico invalidaba el de Ptolomeo.

En 1610, Galileo accedió a las solicitaciones del duque Cosme II de Médicis. Fue nombrado primer matemático de la Universidad de Pisa y filósofo del gran duque, sin estar obligado a profesar y nisiquiera residir en aquella ciudad. Pero pronto suscitó gran número de envidiosos y fue denunciado a la Santa Sede. Las doctrinas de Copérnico, que él no cesaba de enseñar, habían sido aprobadas por Pablo III en su tiempo, pero entonces tenían por adversarios a la mayor parte de eruditos de Europa que seguían ciegamente a Aristóteles. En consecuencia, los jueces de Roma declararon en 1616 que ese sistema era absurdo y herético. Galileo recibió la orden de abandonar la enseñanza y regresó a Florencia.

Pero la aparición de tres cometas en 1618 le condujo nuevamente a la astronomía. Reanudó en 1632 la defensa del nuevo sistema en su obra Dialogo sopra i massimi sistemi del mondo, Tolemaico e Copernicano. El papa Urbano VIII creyó reconocerse en un personaje de ese diálogo. La obra sometida al dictamen de la Inquisición, ante cuyo tribunal, Galileo fue obligado con 69 años de edad a comparecer. El proceso duró veinte días; Galileo apenas si se defendió y se vio obligado a pronunciar, arrodillado, la abjuración de su doctrina. Se dice que al levantarse, golpeó el suelo con el pie y exclamó: “Eppur, si muove” (“Y sin embargo, se mueve”).